Marcas que son personas, personas que son marcas.

Marcas que son personas, personas que son marcas

Marcas que son personas, personas que son marcas.

Lo digital ha democratizado las marcas, tanto de empresas como de personas.

Llevo más de 25 años trabajando en esto de la comunicación. Toda mi vida profesional ha girado sobre el eje de hacer más humanas las marcas, de otorgarles atributos emocionales para acercarlas a un público más curtido en esto del marketing y de la comunicación.

Hace casi veinte años de la publicación de Lovemark, el libro con el que Kevin Roberts revolucionó el sector en 2004, y con el que dio sentido a la corriente de humanización de las marcas que unas décadas atrás ya imperaba en la profesión. Las marcas debían enamorar y para ello tenían que usar tres armas poderosas: el misterio, la intimidad y la sensualidad. Estandartes del AMOR, para lo que todo valía.

Pasé de hacer campañas en papel a salir a la calle. Para que las marcas se tocaran, se sintieran y emocionaran a su público. Aquella moda de los eventos, que vuelve, como todas las modas. Ahora con road shows de ponentes que salen de foros imposibles, híper-especializados y dándose codazos con trajes de «colegueo».

Las marcas querían ser personas y actuaban como tales. Tenían carácter y una marcada personalidad. Te hacían sentir y hasta sentían ellas. Podían ser un sabor y hasta un perfume, aunque no fueran comida ni colonia. Daba igual. Da igual. Sigue dando igual. Las marcas se convirtieron en un referente, un confidente y hasta un buen amig@.

Ahora, las comunidades digitales, han desnaturalizado lo humano. Las marcas se relacionan en el mismo plano que las personas. Lo digital ha democratizado ya no solo las relaciones, sino la genética de marcas y personas. Ya somos lo mismo.

Por la misma razón: para ser uno más de la comunidad. Impera la tribu, los puntos de contacto son comunes. Y da lo mismo que seas marca o persona. Mejor dicho, da lo mismo que seas producto o persona. La persona es producto. La persona es marca. La persona es venta. ¿Porqué? Por necesidad. Porque se cambia de empresa, de puesto de trabajo, porque te conviertes en emprendedor y creas tu propio nicho. Porque los puestos de trabajo innovan, porque la fauna digital campa en una selva que acapara la atención de personas y de empresas. Y todos debemos hacer marca. Todos.

Aquello que comunicas en redes, por nimio que sea, crea marca.

Y si hace unos años las personas no eran conscientes de ello. Cada vez más, sí lo son. Y si no, que se lo digan a los influencers…

Me hace gracia cuando leo temas de crecimiento personal o incluso este año en mi formación como coach, los procesos que durante décadas he trabajado con empresas, ahora sirven de autoconocimiento y exposición consciente para las personas. Las famosas “misión” y “visión” que me llevan por la calle de la amargura, por ser de “personalidad desenfocada”, es esencial tenerlas definidas como guía de vida. Y no hablemos de objetivos (SMART, por favor) para no perdernos en la vorágine de un día que requiere planificar hasta las veces que vas al baño.

Nos estamos convirtiendo en marcas aunque no vendamos nada.

Y es que lo vendemos todo y no nos hemos dado cuenta.

Haz una prueba. Búscate en Google, pon tu nombre y apellidos. Lo que sale ahí eres tú en formato producto. ¿Te gustas?  La verdad es que la respuesta a esa pregunta es indiferente. Porque lo que realmente importa es si gustas tú a los demás.

Y no hablo de tus amigos, sino de tu futuro jefe o tus futuros clientes.

También está la opción de no decir nada. De desaparecer de la esfera pública digital. Como cuando dejas de ir a eventos o no acudes a las quedadas con amigos. Y no sé qué es peor. Porque entonces dejas de existir. Aunque no existir también mola, claro. Tiene sus ventajas… Siempre y cuando tu universo laboral personal no varíe, adelante con esta decisión. Pero, si no es así, toca ponerse manos a la obra.

Y tratar tu marca personal como algo serio.

Porque tú eres marca.

En este artículo daba, hace unos meses, algunos tips para cuidar tu marca personal. Siguen vigentes. De momento…

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