Los retos como incentivo creativo.

retos como incentivo creativo

Los retos como incentivo creativo.

Crecimiento personal más allá del coaching.

¿Conoces el dicho “la práctica hace al maestro”? Pues en fotografía, la práctica se consigue fotografiando. Y para ello el incentivo externo muchas veces es un gran aliado. Los retos fotográficos son la fórmula perfecta para sacarte de tu zona de confort, explorar nuevas formas de mirar e incluso, aprender técnicas y trucos que desconocías. También, si te aficionas, te ayudarán a crecer como persona, a encontrarte con tu otro yo. Uno más creativo o que, posiblemente, abandonaste hace ya unos años en tu edad adulta. Recupéralo. Los retos pueden ser una gran herramienta de crecimiento personal.

Cuando empecé a desenvolverme en Instagram de un modo más fotográfico que “social”, los retos fueron la mejor excusa para activar mi creatividad y aprender más técnica. Muchos de los trucos que veis por mi perfil los he aprendido en retos. Me han hecho mejorar y, lo más importante, me han dado excusas para explorar nuevos territorios, no solo fotográficos, también narrativos y plásticos. Porque como no concibo publicar una imagen sin acompañarla de un texto, me tocaba “acicalar” la foto con palabras. Y eso me hizo resucitar a mi “yo poeta”.

Ya veis, un reto es una gran herramienta de coaching. A mí que no me pregunten cuál es mi “misión y visión en la vida”, que entro en pánico. Pero dame un reto y descubriré qué me hace feliz.

Abre tu mente, practica fotografía y haz comunidad.

Vale, te has metido en un reto de fotografía en redes y empiezas a descubrir esa otra forma de mirar ¿y ahora qué? Pues te encontrarás con personas con tus mismas aficiones. No solo eso, con tus mismas inquietudes. Es decir, personas con “vida interior”. Con voces que les gritan desde sus entrañas que quieren salir ahí afuera a expresarse. Descubrirás una comunidad afín a ti. Te gustarán más o menos sus estilos. A veces conectarás con ellas por afinidad, otras, simplemente les acompañarás en ese periodo de tiempo en el que trascurre el reto. Es como encontrarse en un pub que pone tu música favorita. Habrá con quien solo tendrás en común ese estilo de música pero también los habrá con gustos similares. Haceros amigos.

De todas aprenderás algo e irás haciendo tu propia comunidad. Pequeña pero muy reconfortante. Porque sin darte cuenta te estarás expresando a tus anchas en un grupo que te entiende y valora.

En este mundo de las redes sociales el número de seguidores está sobrevalorado. Mejor, activa la conversación. Ése es el verdadero poder de lo social.

Tipos de reto.
Mi experiencia.

Sinceramente no recuerdo cuál fue el primer reto en el que me embarqué. Me uní a perfiles de retos que enseñaban técnicas y trucos y que daban un plazo de días para hacer propuestas. Aprendí muchísimo gracias a esas cuentas. Algunas se quedaron olvidadas.

En el 2017 hice un 365 días. Fácil de deducir de qué va: una foto al día durante un año. La mayoría eran fotos hechas con el móvil y las acompañaba de unas líneas ilustrando qué había ocurrido en el día. Evidentemente contaba sin contar. Porque no quería que mi vida fuera un escaparate. Pero contaba lo suficiente para yo saber qué había ocurrido. Terminado el año (que me dejó exhausta) hice un libro en el que lo recopilé todo: imágenes y texto. Creo que no son las mejores fotos que he hecho, pero sí mi mejor recuerdo.

Agosto ha sido un mes de reto gracias a Rebeca López Noval, una fotógrafa cántabra que lanzó su #agostoen31clicks en 2015. Yo me uní a sus agostos en 2017 y desde entonces no hay agosto sin reto. Tanto, que este año decidió descansar del mismo y tuvimos que crear un reto alternativo. Sí, lo he dicho. Junto con dos amigas forofas del reto del verano, creamos @sin_reto_no_hay_agosto. Mantuvimos nuestros perfiles secretos porque no queríamos parecer unas oportunistas. El reto lo creó Rebeca y nosotras solo nos sentimos huérfanas. Pero las más de 1.100 personas que nos siguieron este agosto demuestra la importancia de la comunidad en un reto. Cuando te pones en la otra cara de la moneda, cuando organizas un reto, todavía es más llamativo el poder de ser parte de esa comunidad. Desde aquí, para quien haya participado, gracias, muchas gracias.

Los retos sobre autorretratos son una gran terapia. Te ayudan a conocerte, a perderle miedo a ponerte frente a la cámara y a aprender más. No solo de técnica, también de forma. Cómo colocar las manos, los gestos, saber qué posición del cuerpo o qué elementos externos se pueden utilizar, cuál es la mejor luz…. Y todo lo que practicas sobre ti misma, que te ayuda a conocerte, lo puedes extrapolar después en sesiones con terceros. Todo un aprendizaje esto del autorretrato. Un año empecé con el reto de 52 semanas con autorretrato gracias a @locosdelclic. Debo retomarlo y hacerlo hasta el final.

Los retos muchas veces se unen a premios o menciones en perfiles de cierto prestigio y cuando tu fotografía aparece en muros como @fotonline.es, @hellocreatividad, @locosdelclic o @blogdelfotografo te da mucha satisfacción. Es como si tu trabajo se expusiera en una galería de arte que visita personas que aprecian tu trabajo.

Y lo dejo aquí. En los perfiles de Instagram os pondré algunos de los retos del mes de septiembre con enlaces a cómo participar si os animáis. Yo, de momento, sigo recuperándome de un agosto muy intenso.

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