Escribe para quien te lea.

autorretrato con pluma

Escribe para quien te lea.

Cuando dejas de escribir para tu prima, tu vecina o una amiga y empiezas a comunicarte con tu comunidad.

Para empresas, emprendedores y para aquellos que cuidan su marca personal.

¿Te has planteado quién te lee cuando escribes un texto? Yo sí, continuamente. En el trabajo, sin duda, es uno de mis activos: conocer a mi público objetivo. Si no tuviera identificado a quién le estoy enviando mensajes, como comunicadora y publicista, no sería efectiva. Es uno de los principios del copywriting: definir a tu target. Para eso se crea una figura denominada “buyer persona” que consiste en poner nombre a tu cliente potencial. Se le añade una edad, unos gustos, profesión y todo aquello que pueda delimitar la personalidad de quién comprará aquello que vendes. Así, cuando escribes, diseñas o creas una comunicación, identificas a una persona y le hablas a ese patrón. Cuestión de facilitarte la faena. Trucos de marketing.

Sin embargo, cuando escribo en mi perfil de Instagram este truco muchas veces no me ha servido. ¿Sabéis porqué? Porque mi comunidad es mucho más que un patrón. Mi comunidad no solo es una condición, una edad y una profesión. Mi comunidad tiene alma. Cada vez que escribía pensaba en mi prima, en mi vecina, en mi compañero de trabajo… Pensaba en el que me decía que no entendía de lo que hablaba y al que le resultaba útil lo que decía. Porque mi comunidad ha crecido y se ha desarrollado conmigo. Cada vez hay menos personas de mi vida real que me siguen “porque me conocen” y más seguidores virtuales a los que nunca he visto pero que parece que son a los que más les interesa lo que cuento.

Hay un momento en “lo social” que debes de dejar de escribir para tu hermana y empezar a hablar a tu “buyer persona”. Toca hacer foco y empezar a escribir para quien te lee.

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¿Cómo saber si ha llegado ese momento?

Hay temporadas que dejas de escribir porque no sabes para quién lo haces. Ése puede ser un primer síntoma de que tienes que empezar a plantearte qué pasa con tu contenido y con tu lector. A mí me ha pasado, tanto con las letras como con las fotos. No saber porqué y para qué creaba algunas publicaciones. Me refugiaba en retos y me inspiraba en imágenes para escribir sobre lo que fuera. Para darle sentido a mi cuenta. Me sirvió. Mucho. Para ser más creativa, para crecer como fotógrafa, para ponerme a prueba. Pero también para definir a mis seguidores. Empecé a tener una comunidad de mujeres creativas, fotógrafas y amantes de las letras. Mujeres (y algún que otro hombre) a las que les interesaba mi manera de mirar y de expresarme. Y yo me sentía muy cómoda con sus cuentas. Dejé de subir fotos familiares y de momentos personales para enfocarme en aquello que me hacía crecer a mí y a quienes me seguían. Un día, no sé cuándo, definí sin saberlo a mi “buyer persona” con una edad, unos intereses y unas necesidades. Y ese día empecé a escribir para ella. Empecé a escribir para ellas. Porque mi “buyer persona” social tiene muchos nombres. Con gustos, intereses y conversaciones similares, pero son personas distintas. Ahí radica la diferencia entre mi “buyer persona” profesional y mi particular “buyer persona” social: en su individualidad. Las conozco porque converso con ellas.

En esas conversaciones he tenido un feedback muy valioso de aquello que más les preocupa, de lo que les interesa y de lo que necesitan. En parte, esta web y este espacio es la respuesta a esas necesidades. En sus comentarios, en sus reacciones a mi contenido, en sus mensajes privados, empecé a hacer foco y a saber para quién escribía.

Dejé de pensar en vecinos, compañeros de oficina y familiares. Dejé que aquellos fantasmas que sé que miran mi cuenta por cotilleo no me influyeran y me enfoqué en reacciones, comentarios y conversaciones para seguir creciendo en un contenido útil que me interesaba a mí y a mi audiencia.

Con esto lo que quiero transmitir es que es fundamental hacer foco en aquellos que te leen, en aquellos a quienes les interesa tu contenido y olvidarse de la comunidad residual que resta en lugar de sumar.

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Hay que seguir el camino de la conversación.

Y esto es útil para empresas, emprendedores y cuentas orientadas a mejorar su imagen personal en la red. Para ello, aunque la intuición es una gran aliada inicial, se requiere de método y estadísticas. Estos son algunos consejos:

1- Revisa las estadísticas de tu audiencia en aquella red social que te interese. Ahí te especificará si te siguen más hombres o mujeres, de dónde son, qué edad tienen, cuándo se conectan y a qué hora…

2- Con los datos anteriores puedes ir generando ese buyer persona” del que te hablaba. Si te va bien, ponle nombre.

3- Escribe aunque pienses que nadie te lee. Es muy importante que escribas. Lo que cuentes será lo que generará comentarios. Porque quien te lea te hablará. Pregúntales y pide su opinión. Sus respuestas serán fundamentales para ir definiendo qué le interesa a tu comunidad. Fomenta la conversación.

4- Conversa más allá de tu publicación y de tu cuenta. La interacción y conocer los gustos de tu comunidad no se limitan a tu pequeña ventana. Debes abrir también las ventanas de las casas de tus seguidores: qué les interesa en sus propias publicaciones, a quién siguen y qué comentan en otras cuentas. Empatiza con tu comunidad.

5- Sé tú. Siempre. La honestidad por bandera será tu mejor aliada. Hoy en día hablamos tanto y generamos tanto ruido virtual que si no dices verdad al final te pillan. Y perder la confianza es lo peor que te puede suceder.

Bueno, creo que por hoy ya es bastante. Más adelante os daré pautas sobre cómo construir tu “buyer persona”. Aunque en lo social, como habéis podido ver, no es lo más importante. Mejor elegir el camino de tu propia historia.

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